El problema
Sabes lo que deberías hacer. Y no lo haces.
Conoces técnicas de relajación pero no las practicas. Sabes que el estrés te hace daño pero no logras parar. Lees libros de desarrollo personal y por unos días te sientes motivada... pero vuelves al mismo patrón.
Esto no es falta de voluntad. Es que tu cuerpo se ha vuelto adicto a su propia química de estrés. Tus células necesitan su dosis de cortisol para sentirse "normales". Y tu cerebro emocional siempre le gana al racional bajo presión.